La Constitución es asunto de todos

 In Editoriales

 

Herbert Escoto

Miembro de Global Shapers Community – San Salvador Hub

@herbertescoto

herbertescoto.m@gmail.com

 

En el año 2011 la Asamblea Legislativa aprobó el Decreto No. 743 que pretendía bloquear la actividad y funcionamiento de la Sala de lo Constitucional exigiendo que los Magistrados emitieran sentencias de inconstitucionalidad de forma unánime (5 votos). Con esto se pretendía hacer imposible el consenso al momento de resolver. El decreto fue derogado tras un esfuerzo gigante de la sociedad civil y comunidad internacional en defensa del adecuado funcionamiento de la justicia constitucional en la democracia salvadoreña.

El Decreto No. 743 fue un hecho importante que fortaleció la ciudadanía y el rol que esta tiene en la defensa de la institucionalidad y el Estado derecho. Durante ese momento de crisis se definió, y sigue vigente hasta el día de hoy, un punto importante en la agenda política: la Constitución es asunto de todos.

Si bien es cierto que el último garante de la Constitución es la Sala de lo Constitucional, la defensa de la misma corresponde a toda la ciudadanía. Todos somos “guardianes de la Constitución”. La defensa de la Constitución no es una mera responsabilidad retórica; es un ejercicio que le da relevancia al rol de la ciudadanía.

Peter Häberle, jurista alemán, explica la defensa de la Constitución como un privilegio que ya no solo se le otorga a una élite de gobernantes, es también asunto de todos. Pocos países otorgan a sus ciudadanos el acceso directo a la justicia constitucional. En El Salvador cualquier ciudadano (sin necesidad de apoderado) puede pedir a la Sala de lo Constitucional que declare la inconstitucionalidad de una norma que considere contraria a la Constitución. Un privilegio constitucional que nadie nos puede negar.

Pero la defensa de la Constitución no se limita a la mera presentación de demandas que activen la justicia. Esta debe extenderse también a la creación de una cultura constitucional donde los ciudadanos se convencen de que sus exigencias pueden transformarse tangiblemente en avances democráticos en materias medio ambientales, electorales, derechos humanos, transparencia, institucionalidad, económicos, entre otros.

Naturalmente, una cultura constitucional sólida entre los ciudadanos es la primera garantía de una justicia constitucional que sirva como instrumento para la protección de derechos fundamentales y el adecuado desarrollo de la sociedad. Una justicia constitucional en función del humano y no en función del poder debe ser la máxima que gobierne nuestro activismo como guardianes de la Constitución.

El ciudadano tiene sobre sus hombros una labor fundamental en la próxima elección de magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Nuestra participación es vital para poder mantener los avances que ha dado la justicia constitucional y para poder reclamar las deudas que todavía tenemos como sociedad en materia de derechos fundamentales.

Exijamos al Consejo Nacional de la Judicatura y posteriormente a la Asamblea Legislativa que elijan jueces probos y profesionales. Necesitamos magistrados que sean verdaderos científicos del derecho y que tengan como principal objetivo el desarrollo humano.

Nuestro rol como guardianes de la Constitución también implica exigir que los futuros Magistrados sean los mejores candidatos electos bajo un proceso transparente, democrático y participativo.

¡Vigilemos el proceso de elección de Magistrados! ¡Defendamos nuestro derecho a tener una justicia constitucional independiente!

 

 

Recent Posts